|
Menos
mal que mi capacidad de asombro tiene niveles muy altos de resistencia, si no…
podría llegar a pensar que lo que oigo son meras alucinaciones.
El otro
día, como siempre tenemos la radio puesta en la cocina, mientras preparaba la
comida, estuve siguiendo un reportaje que me dejó lo que se suele llamar “ojoplático”.
El
reportaje, con entrevista en directo al gerente de la empresa, hacia referencia
a una clase de industria de acuicultura que se está realizando en España, y que
además es la única por sus características:
la cría de langostinos en cautividad.
Hasta aquí,
bien, sin sobresaltos.
La
empresa, de nombre “Gamba Natural”, se dedica al cultivo de langostinos en un circuito
cerrado, con un proceso de autorreciclado no contaminante.
Las alarmas
del asombro empiezan a saltar cuando se escucha decir que se utiliza agua dulce en el proceso - !!! –
salinizada con sal procedente del
Mar Rojo, “que es la que más gusta a los
langostinos” (sic) en palabras del gerente.
El
sumun del asombro llega cuando dicen que la empresa está situada en Medina del Campo (Valladolid), en medio
de la meseta castellana a más de 300
Km del mar y de la costa más cercana.
¡Langostinos
de tierra adentro!, ¡de secano!
En
verdad sus langostinos deben ser los más frescos del mercado – dicen que en dos
horas pueden comercializarlos desde la empresa al mercado de Madrid- , aunque su
precio no sea el más barato. Pero ya se sabe, la calidad y la frescura del
producto tiene su precio. ¡Y con lo que a mi me gustan los langostinos, ummmm!!!
|
23 nov 2013
LANGOSTINOS DE SECANO
17 nov 2013
LUGARES SOÑADOS
A lo
largo de nuestra vida, todos vamos haciendo en cierta medida un listado de
lugares que nos gustaría visitar. Bien sea porque hemos leído sobre ellos, bien
sea porque los hemos visto en fotografías, películas o en televisión, como nuestro planeta tiene una
inmensa variedad de escenarios, todos hemos soñado con visitarlos alguna vez:
son nuestros lugares soñados. Quien más o quien menos, cada cual tiene su
propia lista mental de ellos.
La mía
la empecé a elaborar allá por los finales de la infancia, principios de la
adolescencia, cuando mis lecturas me llevaron a descubrir otras culturas y
países, quedando enganchado de un par de ellos en particular: China y Japón. Posteriormente, llegaron la cultura y el arte de Egipto y Grecia. Más adelante fueron sumándose otros muchos más, siempre ligados
a aspectos arqueológicos y a fenómenos geológicos (el paisaje
volcánico, por ejemplo, es algo que siempre me ha encantado).
A la
hora de plasmar nuestros sueños en realidad, es decir, de ponernos a viajar
realmente, hay que tener en cuenta tres factores que los hacen posibles; como
dice la canción, “tres cosas hay en la
vida, salud, dinero y amor…”, pues para viajar habría que cambiar la última,
cambiar el amor por el tiempo, ya que
en general esos lugares soñados se encuentran muy lejos de nuestro lugar de
residencia habitual y se necesita tiempo para los desplazamientos. Ni qué decir
de los otros dos factores: salud para hacer frente a los viajes y disfrutar de
ellos, y dinero, porque cuestan un montón debido a los alojamientos, medios de
transporte, manutención…
Afortunadamente,
yo ya he podido ir tachando algunos lugares de mi lista de lugares soñados (las
Pirámides de Gizeh, Abu Simbel, la
Acrópolis, Stonehenge, Chichén Itzá, Lanzarote) pero me siguen quedando
muchos más.
En el
“top”, como se dice ahora, siguen estando los lugares más lejanos, China y Japón. Hay algunos que veo como muy improbables de llegar a visitar
alguna vez, como la isla de Pascua, Nueva Zelanda o el parque volcánico de Hawaii (Mauna Loa, Kilauea…) pero que
siguen anotados. Otros de América , en especial Perú (Machu Pichu, Nazca, Titicaca, Cuzco…) y México (Palenque, Teotihuacán). También los hay más factibles como Irlanda (la Calzada de los Gigantes), Italia, Islandia…
Y en mi lista hay dos nombres que no tienen una localización concreta puesto que son,
digamos, fenómenos atmosféricos y se pueden observar desde distintos lugares: las
auroras boreales y las estrellas y
constelaciones del cielo austral de
nuestro planeta.
Fuera de lista hay un viaje que sé que es, en realidad, imposible: viajar más allá de los confines de nuestro planeta Tierra; viajar por el espacio interestelar y ver con mis propios ojos estrellas, planetas, constelaciones, nebulosas, galaxias... Pero para eso están los sueños, ¿no?
Lugares imposibles
|
Lugares soñados
|
Lugares visitados
9 nov 2013
KIRIGAMI
En lo
que se da en llamar manualidades, hay
varias técnicas para tratar el papel. Posiblemente la más importante es la del ORIGAMI (el origen de la palabra procede de los vocablos japoneses
"ori" (doblar) y "kami" (papel) *) que tiene como principal característica la
de no utilizar ningún tipo de herramienta para realizar figuras de papel:
únicamente las manos y una hoja de papel.
Mis
contactos con el origami se remontan
a la infancia, desde que comencé con sencillos aviones de papel, y continuaron
desarrollándose en plan autodidacta a lo largo del tiempo, llegando a
convertirse en una de mis aficiones.
Además he procurado que esta afición se
hiciese extensible a mis círculos, sobre todo en la escuela, donde puse en
marcha un taller de origami para los
niños del segundo ciclo, e incluso he dado algún cursillo a los monitores del
comedor escolar.

Sin
embargo, en estos últimos tiempos he entrado en contacto con otra técnica
tambiém muy interesante: el KIRIGAMI
(deriva de las palabras japonesas
“kiru”, que significa cortar, y “kami”, papel *).
La
diferencia principal para con el origami
es que el kirigami utiliza
herramientas de corte (tijeras, cúter o cuchillas) unidas al plegado del papel,
resultando así formas nuevas y en relieve sumamente sugestivas.
Dentro del
kirigami hay también algunas variantes en la técnica que incluso llegan a
utilizar la cola para pegar más de una hoja (como es el caso de las postales
emergentes), pero se alejan de la filosofía original.
(*) Wikipedia
3 nov 2013
PUZZLES
Hay
ocasiones en las que la lectura de un artículo en un periódico o revista hace
que se levante la tapa del baúl de mis recuerdos, y reviva momentos de aficiones que tengo guardadas, relegadas y
un poco olvidadas en un rincón de mi cabeza y de mi casa.
Esta
vez ha sido un artículo del DV sobre la celebración del Campeonato de Europa de Puzzles
en Bélgica, que se ha celebrado este fin de semana pasado, el que me ha hecho
mentalmente volver la vista atrás y
revivir por unos momentos una época que ya tengo archivada –en el aspecto físico-
en el altillo de un armario:
La época de los puzzles.
La época de los puzzles.
Los
puzzles de piezas de cartón (porque hay de otras muchas clases –que también
tengo- aunque no me voy a poner ahora a describirlos) me han gustado desde
niño. Sin embargo, tuve una temporada en particular -hará ya unos treinta años,
más o menos- en la que durante un par de años o así, me dio por dedicarme casi
de una manera exclusiva entre mis aficiones, a resolver puzzles de tamaños
variados, desde los más sencillos de 500 piezas hasta los de 1500, pasando por
los de 750 y 1000 piezas.
En
general, los que completan un puzzle, sobre todo si es de muchas piezas, lo
suelen enmarcar o, por lo menos, lo suelen fijar con una cola especial que viene
en las cajas para que no se deshagan.
Yo no.
Yo todavía los tengo guardados en sus cajas. Porque (y quizás represente una curiosidad o excentricidad) después de completar cada puzzle, les daba la vuelta con toda mi santa paciencia para que no se desmontasen, y una vez vueltos del revés, me dedicaba a rotular todas las piezas con un sistema cartesiano (A-1, A-2, A-3...) para que quien quisiera pudiera, si se animase a ello, completarlo siguiendo el sistema de coordenadas por mí establecido; además, servía de prueba fehaciente de que el puzzle había sido completado.
Yo todavía los tengo guardados en sus cajas. Porque (y quizás represente una curiosidad o excentricidad) después de completar cada puzzle, les daba la vuelta con toda mi santa paciencia para que no se desmontasen, y una vez vueltos del revés, me dedicaba a rotular todas las piezas con un sistema cartesiano (A-1, A-2, A-3...) para que quien quisiera pudiera, si se animase a ello, completarlo siguiendo el sistema de coordenadas por mí establecido; además, servía de prueba fehaciente de que el puzzle había sido completado.
Aquella
época de fervor por los puzzles pasó, pero aun hoy en día sigo con ellos; no
hay ocasión que se me resista si en la escuela pillo a algún niño o niña
resolviendo algún puzzle para poner alguna pieza. Incluso, ocasionalmente, en
Internet, caigo en la tentación de resolver puzzles on-line. No es lo mismo,
pero…
Una de las técnicas más corrientes en la resolución de los puzzles es clasificar las piezas por el borde y por el color antes de empezar a completarlos.
Cuando los colores desaparecen o son muy semejantes en su tonalidad, la dificultad para resolverlos aumenta. Dejo aquí un puzzle progresivo para quien quiera animarse a pasar un rato entretenido (¡aviso que puede ser adictivo!)
2 nov 2013
DÍA DE DIFUNTOS
Suscribirse a:
Entradas (Atom)