En lo
que se da en llamar manualidades, hay
varias técnicas para tratar el papel. Posiblemente la más importante es la del ORIGAMI (el origen de la palabra procede de los vocablos japoneses
"ori" (doblar) y "kami" (papel) *) que tiene como principal característica la
de no utilizar ningún tipo de herramienta para realizar figuras de papel:
únicamente las manos y una hoja de papel.
Mis
contactos con el origami se remontan
a la infancia, desde que comencé con sencillos aviones de papel, y continuaron
desarrollándose en plan autodidacta a lo largo del tiempo, llegando a
convertirse en una de mis aficiones.
Además he procurado que esta afición se
hiciese extensible a mis círculos, sobre todo en la escuela, donde puse en
marcha un taller de origami para los
niños del segundo ciclo, e incluso he dado algún cursillo a los monitores del
comedor escolar.

Sin
embargo, en estos últimos tiempos he entrado en contacto con otra técnica
tambiém muy interesante: el KIRIGAMI
(deriva de las palabras japonesas
“kiru”, que significa cortar, y “kami”, papel *).
La
diferencia principal para con el origami
es que el kirigami utiliza
herramientas de corte (tijeras, cúter o cuchillas) unidas al plegado del papel,
resultando así formas nuevas y en relieve sumamente sugestivas.
Dentro del
kirigami hay también algunas variantes en la técnica que incluso llegan a
utilizar la cola para pegar más de una hoja (como es el caso de las postales
emergentes), pero se alejan de la filosofía original.
(*) Wikipedia
1 comentario:
EXCELENTE CONTENIDO GRACIAS
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