
Uno de
los que nunca faltan son los de juguetes; bueno, uno o varios, ya que la oferta
de jugueterías y de grandes centros comerciales es cada vez más extensa.
Los
catálogos de juguetes suelen venir perfectamente estructurados por temáticas,
edades, tipos, sexos, merchandising de los temas que estén de actualidad
(películas, series, héroes…), tecnologías, sociabilidad..., con páginas de
colores específicos adecuadas al público al que se dirigen: colores cálidos
-rosas, amarillos, naranjas,rojos- para juguetes “de niñas” y colores fríos
–azules, verdes, grises, negros- para los “de niños”. Es decir, unos catálogos
totalmente sexistas, empleando el término sexista en su peor acepción.
O, por
lo menos, así ha sido hasta ahora, ya que en uno de los que me ha llegado a
casa, he podido comprobar que las cosas parecen ir cambiando. Un catálogo de
juguetes en el que (ver foto) los niños aparecen jugando a casitas o planchando
y las niñas embarcadas en juguetes bélicos, cosa hasta ahora impensable en
materia de juguetes: un cambio de roles total.
De
todas formas, creo que este catálogo está pensado más desde un marketing que
intenta quitarse de encima la lacra del concepto “sexista” desde un punto de
vista de los adultos críticos que lo contemplan, que para incidir en un
verdadero tratamiento igualitario de los juguetes para los niños y niñas.