7 may 2017

ALREDEDOR DE LOS CONCIERTOS

Anoche, efectuando una de mis incursiones vikingas musicales, estuve en Logroño viendo a PLACEBO.
En circunstancias habituales, al igual que en conciertos anteriores, habría hecho un comentario general sobre lo visto y oído y ahí hubiera quedado todo.
Pero en esta ocasión, lo que quiero comentar no va directamente sobre el concierto, que por cierto estuvo francamente bien, sino sobre las circunstancias que lo rodearon:

1.- Desplazamientos:
Para empezar, ya he dicho que era en Logroño, con lo que para los que nos movemos en coche desde Zarautz (Gipuzkoa) era parte muy importante. A destacar que prácticamente todo el recorrido, exceptuando el primer tramo guipuzcoano de unos 20 km por autopista, se realizó por autovías de uso público (la  A15 y la A12) en perfecto estado y sin costes.

2.- Aparcamiento:
Este suele ser uno de los principales caballos de batalla a la hora de realizar un desplazamiento en coche particular ya que dejar el coche supone en muchas ocasiones una odisea tanto de buscar lugar, como de tiempo, como de coste; pues bien, en el caso del concierto de ayer ningún problema. Alrededor del Palacio de Deportes de la Rioja hay cantidad de espacio para aparcar y completamente gratuito. Con decir que aparqué a escasos quince metros frente a la puerta de entrada…

3.- Las instalaciones:
Uno, en más de cuarenta años de conciertos, ha visto de todo en lo referente a las instalaciones en las que se celebran los conciertos, desde campas al aire libre, pasando por polideportivos, velódromos,  campos de fútbol, patios de escuelas, discotecas,… y hasta en plazas de toros, pero he de comentar que el de ayer, el Palacio de los Deportes de la Rioja, es quizás el que más me ha gustado.
Una disposición singular de las gradas, asientos relativamente cómodos, un aspecto de limpieza y modernidad, una buena sonoridad (muy importante para esta clase de eventos), una localización con buenos accesos… Resumiendo, un lugar que más de una ciudad quisiera para cualquier tipo de actividades, sean deportivas, musicales o culturales. ¡Chapeau!

30 abr 2017

ATENTADOS (in)CULTURALES

Ya he comentado en alguna otra ocasión como hay comportamientos humanos que hacen que me altere y me saquen de quicio (ver por ejemplo: contaminación del paisaje).


De verdad que no entiendo cómo puede haber individuos a los que les de igual donde dejar su impronta, bien sea por medio de sprays, rotuladores o lo que se les tercie pero que pinte, con tal de poner su firma o su huella. Y más si esto lo realizan sobre monumentos y bienes culturales de toda la Humanidad.


Creo que deben que tener un serio problema mental de afirmación de identidad, que les impulsa a autoidentificarse, aunque en realidad no haya nadie que los reconozca, pero en fin… El resultado final es que nos podemos encontrar con pseudo firmas, pintadas, frases y grafismos que sólo tienen sentido para el que las ha realizado, aunque, eso sí, nos hayan fastidiado a los demás con su realización (aquí en Zarautz tenemos algún ejemplo vívido de ello (ver foto inferior).


O sea que esta semana, cuando he visto un artículo en el que se comentaba la expulsión de cuatro turistas de Cusco (Perú) por realizar graffitis en un muro del centro histórico de la localidad, la sonrisa me ha aflorado a la cara y he pensado: “¡A ver si cunde el ejemplo!”.


La verdad es que estos turistas han tenido suerte porque la jueza ha interpretado que las pintadas no habían afectado gravemente al patrimonio cultural, aunque produjeron un impacto visual, por lo que les condenó a limpiar lo que habían ensuciado antes de ser expulsados del país y con la prohibición de entrada al mismo durante quince años.
 
Cusco (Perú) Pintada y limpieza de la misma por los infractores por orden de la jueza. 
Y digo suerte porque, en Perú, se puede sancionar hasta con ocho años de cárcel a quien atente o dañe el patrimonio cultural o histórico del país. Es decir que si hubiesen llegado a realizar sus graffitis en las murallas incas de Cusco, y no en una pared del centro -como es el caso-, es posible que estos turistas hubiesen acabado en prisión.

Seguro que aquí no pasaría lo mismo y los infractores se irían de rositas.

  Claro ejemplo de problema mental de autoafirmación del autor de la pintada.

22 abr 2017

PAREIDOLIAS


¿Quién mirando a las nubes no ha visto figuras reconocibles más de una vez?

Animales, personas, cosas… (sugiero mirar las fotos que abren la entrada a esta entrada al blog a modo de ejercicio visual) imágenes que nuestros ojos no ven, pero que nuestra mente interpreta. Se trata de pareidolias.

Es inútil intentar buscar el significado de pareidolia en el diccionario de la R.A.E., ya que ésta no recoge el término; sin embargo hay otra enciclopedia que, aún no siendo oficial, si que lo define, la Wikipedia:

 





La pareidolia (derivada etimológicamente del griego eidolon δωλον): ‘figura’ o ‘imagen’ y el prefijo para (παρά): ‘junto a’ o ‘adjunta’) es un fenómeno psicológico donde un estímulo vago y aleatorio (habitualmente una imagen) es percibido erróneamente como una forma reconocible. (https://es.wikipedia.org/wiki/Pareidolia).

Las pareidolias son un efecto muy común que nos suceden a todos, pero que muchas veces se utilizan de manera interesada para dirigir nuestra atención hacia algo en concreto y con un propósito determinado. Así, hay grupos de personas que dentro de ámbitos, llamémoslos “pseudo investigadores” intentan hacernos ver y creer, por ejemplo, la existencia de la vida o sus restos en Marte, basándose en fotografías de la Nasa a las que aplican sus peculiares pareidolias interpretativas.

Pero quizás una de las pareidolias más simpáticas con las que me he encontrado ha sido con el caso de una planta (peregrinus senecio) que se ha puesto de moda en Japón porque sus hojas parecen delfines saltando.

¡Ah! Y ojito con lo que comentáis que os saco a mi guardaespaldas.

15 abr 2017

HISTORIAS DE LA P*** MILI (4) El piso patera



Últimamente se está hablando mucho de los pisos de alquiler, que si cada vez están más caros, que si los pisos turísticos, que si es difícil encontrarlos en según que zonas…, todo esto me ha hecho recordar que yo también, durante la mili, fui usuario de un piso de alquiler en Madrid. Bueno, yo sólo no, ya que se trataba de un piso en el que participábamos varios de los soldados que pertenecíamos a la Agrupación de Infantería de Marina de Arturo Soria, y al que se accedía a medida que se iban licenciando los más antiguos ya que tenía “numerus clausus” para no colapsarlo.


El piso se encontraba en el barrio/distrito de Tetuán, cerca de la plaza de Castilla, en una calle cuyo nombre no recuerdo exactamente (cosas de la edad y del paso del tiempo) pero que podría ser la calle del Limonero o la calle Sófora (he navegado con el Street View de Google Maps, y yo diría que es alguna de ellas). Se trataba de un primer piso sin amueblar con un baño, cocina y un par de habitaciones en las que teníamos unos colchones en el suelo y una cama grande, que a saber de donde había salido.


El piso en realidad y como es lógico no lo usábamos para vivir, aunque en ocasiones si que hacíamos comidas o cenas en él y a veces también dormíamos si se prestaba la ocasión y no teníamos que volver al cuartel, sino que básicamente tenía dos funciones importantes:


1.- Servía de almacén para nuestras ropas de paisano”, ya que a ninguno nos gustaba andar de uniforme por la ciudad, además con el cante que daba el nuestro de infantes de marina, y


2.- Era nuestro “domicilio oficial” en Madrid. Teníamos que estar empadronados en la capital para poder acceder al “franco de ría”, que era un permiso de fin de semana –de sábado a lunes por la mañana- que únicamente se concedía a los residentes en la localidad; o sea que durante una temporada, alrededor de un año o así, el menda fue madrileño.



Así que nuestro piso patera era la base de operaciones para nuestras escapadas del ámbito militar del cuartel y un refugio para salvaguardar nuestras identidades civiles.

8 abr 2017

FOTO-POESÍA


Texto y música: Mikel Markez
Fotografía: Louis Juver
Traducción, montaje y retoques: Jokin Izar

...

2 abr 2017

BALANCE INVIERNO 2017

En 2017 comenzamos con el balance más fresco, el de invierno.


LIBROS

“Ahora intenta dormir”, de Emilio Bueso.
“Antirresurrección”, de Juan Ramón Biedma.
“Bloodchild”, de Octavia E. Butler.
“Dark Water”, de Koji Suzuki.
“El martillo de Dios”, de Arthur C. Clarke.
“El salto del caballo”, de Ricardo Alía.
“El vuelo de la serpiente”, de Ricardo Alía.
“La niña perdida”, de Ramón Somoza.
“La pareja de al lado”, de Shari Lapena.
“La desagradable profesión de Jonathan Hoag”, de Robert A. Heinlein.
“Lobisón”, de Ginés Sánchez.
“Titán”, de Ben Bova.




SERIES

“Aftermath” 
“American Horror Story”  T6
“Atrapados -Trapped” 
“Blindspot” T3
“Bron” T3
“Elementary” T5
“Guilt”
“Lucifer” T2
“Primeval New World” 
“Pulsaciones”
“The blacklist” T4
“Timeless”
“Van Helsing”
“Westworld”
“The Walking Dead” T7


PELÍCULAS

“Al filo del mañana”
“Animales fantásticos”
“Ben-Hur”
“Cuerpo de élite”
“Doctor Strange”
“El guardián invisible”
“Kiki, el amor se hace”
“La gran muralla”
“La chica del tren”
“La llegada”
“Miss Peregrine”
“Pasándolo de coña”
“Passengers
“Prometheus”
“Que Dios nos perdone”  
“Residen Evil: El capítulo final”  
“Rogue One”
“Sadako vs Kayako” 
“Sombras tenebrosas”
“Spectral”
“Sully”  “Under the shadow” 
“Viral”  





25 mar 2017

VS - VUELTAS DE TUERCA (PASADAS DE ROSCA)



Cuando hay algo que resulta y tiene éxito, siempre hay quien, a posteriori, intenta sacar provecho de ello, aunque tenga que realizar combinaciones cuasi imposibles por el camino.

En el campo del cine esto es algo muy corriente; nuevas versiones de películas exitosas, remakes y, sobre todo, los “VS", los versus, los “contra", donde se oponen y/o se mezclan personajes carismáticos de películas  que han tenido relevancia y gran eco mediático.


Así surgieron películas en las que, por ejemplo dentro del ámbito del cine de terror, se mezclaban Drácula con Frankenstein, el hombre lobo, o la momia.


Pero este campo no es algo exclusivo del cine occidental, en el cine oriental, que también cuenta con sus monstruos e iconos terroríficos propios, sucede algo semejante.


A modo de ejemplo tengo que comentar la última película que he visto de este aire, “Sadako vs Kayako”, en la que se entremezclan dos de los grandes éxitos del cine de terror oriental de los últimos tiempos que han trascendido al público mundial: 
“The Ring” y “The Grudge – El Grito”.



El resultado es penoso, sobre todo a nivel interpretativo; con lo buenas que son las películas originales este híbrido es de vergüenza ajena.


En palabras de un tío mío: “Como el vino aguado,  mezclar agua con vino y hacer de dos cosas buenas por separado, el agua  y el vino, una mala”. ¡Pues eso!


Consejo: Evitar su visión de todas la maneras.

18 mar 2017

ARDILLAS INVASORAS



Si me lo cuentan por anticipado me hubiese sido difícil creerlo.


Desde siempre yo había asociado el entorno natural de las ardillas con vegetación exuberante, árboles, bosques, pero, desde luego, nunca con paisajes subdesérticos o volcánicos, cual es el caso de Fuerteventura.

O sea que cuando me encontré con multitud de estos pequeños roedores por todas las partes de la isla, aluciné en colores y se me rompieron muchos esquemas.


La ardilla moruna actualmente residente en Fuerteventura es una especie invasora procedente de la cercana África, que se ha adaptado perfectamente a la morfología de la isla y que, al carecer de depredadores naturales, ha medrado de tal manera que ha llegado a convertirse en una plaga para el entorno y la fauna nativa.

En la actualidad se calcula que hay más de un millón de ejemplares de ardilla moruna en Fuerteventura adaptados a todos los hábitats de la isla, por lo que su erradicación es ya prácticamente imposible.

Si además tenemos en cuenta que dada su imagen “entrañable”, que hace que los turistas las alimenten de manera indiscriminada (es habitual verles con bolsas de cacahuetes dándoles de comer de la mano) y su “descaro” para con las personas (se plantan delante de uno en cualquier lugar a la espera de algo de comer), no es de extrañar que las ardillas vivan tranquilamente y no tengan ningún problema para su reproducción.


Pero, ¡ojo!, es que además son peligrosas por su mordedura ya que pueden propagar algunas enfermedades al ser humano, algunas verdaderamente graves.


Tan entrañables, pero… ardillas invasoras y peligrosas.


Más información en:

 
 






11 mar 2017

ISLOTE DE LOBOS



Lobos es una pequeña isla volcánica situada entre las islas de Lanzarote y Fuerteventura, a dos y ocho kilómetros de sus costas respectivamente, en el estrecho de la Bocaina en Canarias. Depende del Cabildo de Fuerteventura quien la tiene protegida bajo la denominación “Espacio Natural Protegido”.

Lobos debe su nombre a la abundancia de lobos marinos –foca monje- que se asentaban en la playa y las costas del islote, pero que fueron extinguidos por los pescadores de la zona que veían en ellos una competencia para la pesca.

El acceso a la isla está restringido pudiéndose únicamente visitar a través de una línea marítima que parte de Corralejo en Fuerteventura.

Una vez desembarcados en el Muelle, nos recibe un centro de atención a los visitantes en el que nos cuentan todo lo relacionado a la isla. A partir de ahí tenemos toda la isla a nuestra disposición exceptuando un par de lugares estrictamente prohibidos: el descenso al cráter del volcán la Caldera y la zona de las Lagunillas.
Dirigiéndonos hacia el occidente, a la izquierda, lo primero que nos encontramos es la Playa de la Concha o La Caleta, de arenas finas, blancas y aguas azules transparentes, a donde muchos visitantes van a pasar el día debido a su tranquilidad y posibilidad de disfrutar de la naturaleza virgen en la que se encuentra.



Un poco más allá nos encontramos con los restos de unas antiguas salinas que estuvieron activas hasta el siglo pasado. 


Continuando hacia el norte por un camino perfectamente delimitado –ya que estamos en zona de uso restringido- nos encontramos con un terreno volcánico con una vegetación exuberante y unos restos de lava cubiertos de líquenes rojizos que dan al paisaje un toque muy especial y atractivo. 

Enseguida nos topamos con un camino que nos conduce hacia el volcán la Caldera.
Si nos atrevemos a ello es posible subir hasta su cumbre por un sendero duro y exigente en cuanto a pendiente, aunque bien marcado.
Una vez arriba, desde el borde del cráter, se tienen unas vistas excepcionales de las islas vecinas, Lanzarote y Fuerteventura, así como de todo el islote y de la caldera volcánica invadida por el mar.
Merece la pena el esfuerzo del ascenso.


Seguimos hacia el norte, donde en su extremo nos encontramos con el Faro de Martiño hoy ya en modo automático.


A partir de ahí y descendiendo hacia el suroeste, hacia oriente,  a nuestra izquierda, iremos viendo algo que a mí me llamó poderosamente la atención, ya que no esperaba encontrarme con lagunas, marismas y humedales en una isla volcánica; incluso se trata de una de las zonas totalmente excluidas de la isla para su uso: Las Lagunillas.


Para terminar la vuelta a la isla llegamos a El Puertito, el único lugar con visos de civilización: tres casuchas y un minúsculo bar-restaurante, aunque, eso sí, al lado de unas pequeñas calitas de aguas azules y transparentes de llamar la atención.



El Islote de Lobos, una pequeña joya a descubrir que hay que visitar
 Vista desde Playa Blanca (Lanzarote)

* El mapa y la foto de la vista aérea están obtenidas de: https://navieranortour.com/barco-isla-de-lobos-fuerteventura/ el resto de fotografías están sacadas por mí.

5 mar 2017

TERRORES INFANTILES



Hay una etapa en la vida de muchos niños que se suele denominar “miedos o terrores infantiles”. Generalmente van siempre asociados con el miedo a la oscuridad y con la aparición de monstruos ficticios que los niños y niñas creen ver en sus ámbitos cercanos: bajo la cama, en los armarios de las habitaciones en las que duermen, en los rincones oscuros de pasillos o dormitorios…

El origen de los mismos es incierto aunque muchas veces está relacionado con cuentos que se les han contado, o con  imágenes que han visto y han reinterpretado de manera negativa y aterradora.

Yo fui uno de esos niños.

Durante un periodo relativamente corto, no mucho más allá de un par de meses, fui sujeto de terrores infantiles, y todo a resultas de la visión de una película. Me explico:

De chaval, con 6-7 años, mi amona me solía llevar los domingos por la tarde al cine a “Los Luises”, una especie de local parroquial en el que se proyectaban películas de todo tipo -vaqueradas, de romanos, de risa (Charlot, el Gordo y el Flaco, Abot y Costello), “españoladas”- pero también alguna que otra “de miedo”. 
Y fue precisamente una de estas, “El monstruo de la Laguna Negra, la que hizo surgir en mí los terrores infantiles.


Cartel original de la película "El monstruo de la Laguna Negra".
En aquella época, yo prácticamente todos los días iba a cenar a casa de mi amona que vivía en el cuarto piso de un edificio antiguo, con un portal oscuro, unas escaleras de madera con una iluminación escasa por las bombillas de poca potencia y que, además, tenía las escaleras de acceso a las buhardillas –sin iluminación-  al lado de la entrada a la casa de la amona. ¡Para qué más!

Yo presentía, me imaginaba, sentía, al acecho al monstruo del lago queriéndome atrapar con sus garras, surgiendo de las oscuridades, en cualquier esquina, de tal manera que era incapaz de subir por las escaleras, así que asomándome al portal llamaba a voz en grito a mi amona para que bajase a acompañarme a subir hasta el cuarto piso.

Ya digo que fue un periodo que duró un par de meses o así, pero que fue totalmente vívido para mí y muy desazonante además.
¡Y todo por una película!

De todas formas, y quizás precisamente por ello, desde entonces he sido, y soy un gran aficionado al cine de terror, ¡que además no me quita el sueño!
Así que el otro día cuando trasteando por Internet, me topé con la película en cuestión, “El monstruo de la Laguna Negra, no dudé en bajármela y la he vuelto a ver.

Hay que tener en cuenta que la veía indudablemente desde otra perspectiva completamente distinta -han pasado más de 50 años-, pero me ha parecido que el monstruo que me aterrorizó “no daba la talla” en comparación con los que he visto posteriormente en muchas otra películas, pero… los terrores infantiles, ya se sabe,  cosas de niños, ¡ya!