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En mi
caso este inicio cinematográfico se sitúa en los antiguos cines de Rentería.
1.- Los LUISES:.
Era una
sala que estaba situada a la altura de lo que hoy en día es Correos. En
realidad no se trataba de un cine como tal propiamente dicho, sino que era una
especie de salón parroquial (hasta se daba Catequesis en él) en el que los
domingos a primera hora de la tarde se proyectaban películas para la
chavalería.
Un
primer piso con suelos de madera y amplios ventanales de balcones a calle
Viteri, donde se extendían sillas plegables de madera, y en el que los “descansos”
de las sesiones venían marcados por el fin de los rollos de la película que
había que rebobinar antes de seguir con la proyección.
Con la barra
de caramelo en la mano, forrada de celofán, a la que, chupa que te chupa, afilábamos
hasta extremos increíbles, asistimos aquí a nuestras primeras experiencias con
el cine, viendo y disfrutando todos los clásicos (Charlot, el Gordo y el Flaco,
Abbot y Costello, Cantinflas…) y alguna que otra peli infiltrada que no era
especialmente para niños como “El monstruo de la laguna negra” que
me creó un pequeño trauma (ver: blog).
2.- El REINA
El cine
por excelencia en Rentería. Aunque su verdadero nombre era Sala Victoria todo
el mundo lo conocía como “El Reina”.
Sito al
final de la calle Viteri, era una sala de cine tipo con todas sus dependencias:
una planta baja de butacas con una gran pantalla, taquillas, y un anfiteatro en
primera planta con distinción entre “gallinero”, anfiteatro y delantera de
anfiteatro (de gran demanda entre el público ya que no tenías a nadie delante y
además podías observar el patio de butacas, si bien la curvatura interna de
cemento del balcón no era muy cómoda, en mi opinión).
A nivel
de proyecciones las tenía también de todas las clases posibles: sesiones de
tarde y noche, sesión infantil los domingos, sesiones continuas y dobles,
numeradas y sin numerar, para todos los públicos, para mayores de 14 años, de
18 años, en blanco y negro, en color, en
cinemascope… vamos, el pack completo.
En el
Reina vimos de todo siendo la base principal de nuestra afición al cine.
3.- ON-BIDE
Algo
más moderno que el Reina estaba situado al final de una tremenda cuesta en el
callejón que unía la calle Santa Clara con la calle Arriba.
Constaba
de dos plantas, una baja de butacas, y otra alta en el primer piso que
conformaba un anfiteatro en forma de U con bancadas laterales.
Era el
que más a desmano nos quedaba para los que vivíamos en Alaberga, pero de todas
formas era una sala bastante habitual para ver películas. Recuerdo
especialmente “Siete novias para siete hermanos” a la que nos llevaron el aita
y la ama y que mi hermano vio sentado en las rodillas del aita, o “La
conquista del Oeste” en color y Cinemascope.
De
aquellos tiempos en el On-Bide tengo otro recuerdo curioso: dentro de la sala
vendían chuches y por una temporada me dio por comprar y comer “Conguitos”
mientras veía las películas.
4.- ALAMEDA
Fue el
último que se abrió al público en Rentería. Estaba en la Alameda en un local
que era parte del antiguo Batzoki, por lo que debido a las circunstancias
políticas de la época, estuvo cerrado durante muchos años. Pero a raíz del
inicio de la apertura se le dio licencia y se constituyó como el tercer cine del
pueblo.
Desde
mi punto de vista era una sala un poco “rara”, ya que durante una temporada
proyectó películas que no iban con la media de la programación cinematográfica habitual
de la época. Tenía un toque de “Sala de Arte y Ensayo” y ahí se podían ver las
películas “verdes” de la época.
5.- DON BOSCO
En
realidad no se trataba de una sala comercial al uso. Se trataba del salón de
actos del colegio Don Bosco habilitado para la proyección de películas, que
toda la chavalería de la zona –fuese alumno o no del colegio- aprovechaba para
ver los domingos por la tarde, después de los partidos de fútbol-, aunque eso
sí, con más de un corte, especialmente en escenas de besos y así.
Vaqueradas
y pelis de romanos principalmente son el recuerdo que me queda de aquellas
proyecciones con mención especial a “La caída del Imperio Romano”.
Notas:
* Lo relatado
en este artículo está basado en recuerdos personales fruto de mi memoria, la
cual cada vez se difumina más en cuanto retrocede en el tiempo. Por ello todas
las rectificaciones, precisiones o puntualizaciones que se puedan hacer serán
bienvenidas en aras a una mayor realidad.
* Prácticamente
la totalidad de las fotos están obtenidas de la página Flickr de Javier Recuerda Reina (http://bit.ly/2r9s0GE)
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27 may 2017
LAS BATALLAS DEL ABUELO (8) Los cines del pueblo
20 may 2017
ALBUM DE RECUERDOS Y SOUVENIRS (2)
Una segunda entrega de esos objetos que tenemos por nuestra vivienda como recordatorio de viajes y actividades lejos de casa.
(El primer álbum se puede ver aquí)
(El primer álbum se puede ver aquí)
13 may 2017
VERANEANTA MADRUGADORA
Sorpresa me llevé cuando, de sopetón, me encontré con el ejemplar de la fotografía destacando sobre el pretil del paseo marítimo Zarautz-Getaria.
Desde
luego que no me lo esperaba aún. Lo normal es que las mariposas, polillas e
insectos vayan apareciendo por ahí a partir del inicio del verano a últimos de
junio, extendiéndose luego sus visitas a lo largo de julio y agosto.
Pero
no, este año, quizás debido al viento sur y a la subida de temperaturas que
hemos tenido a principios de mayo, el primer ejemplar en animarse a aparecer ha
sido éste (la foto está tomada el 2 de mayo).
¡Y menudo ejemplar! Con una envergadura aproximada de unos 6 centímetros - 2 ó 3 milímetros arriba o
abajo- destacaba desde la distancia sobre la blancura del pretil.
He
intentado buscar su especie y nombre en Internet en varias páginas
especializadas en entomología pero no lo he logrado; o sea que si hay alguien
que la conozca, ya sabe, que se ponga en contacto y la identificamos.
Esta ha
sido la primera, muy madrugadora por cierto, de las muchas que iré
fotografiando a lo largo del verano y con las que haré allá por el otoño, como
todos los años, un reportaje en fotovídeo.
¡A ver como se da el verano!
7 may 2017
ALREDEDOR DE LOS CONCIERTOS
Anoche, efectuando una de mis incursiones vikingas musicales, estuve
en Logroño viendo a PLACEBO.
En circunstancias habituales, al igual que en conciertos anteriores, habría
hecho un comentario general sobre lo visto y oído y ahí hubiera quedado todo.
Pero en esta ocasión, lo que quiero comentar no va directamente sobre
el concierto, que por cierto estuvo francamente bien, sino sobre las
circunstancias que lo rodearon:
1.-
Desplazamientos:
Para empezar, ya he dicho que era en Logroño, con lo que para los que
nos movemos en coche desde Zarautz (Gipuzkoa) era parte muy importante. A
destacar que prácticamente todo el recorrido, exceptuando el primer tramo
guipuzcoano de unos 20 km
por autopista, se realizó por autovías de uso público (la A15 y la A12) en perfecto
estado y sin costes.
2.-
Aparcamiento:
Este suele ser uno de los principales caballos de batalla a la hora de
realizar un desplazamiento en coche particular ya que dejar el coche supone en
muchas ocasiones una odisea tanto de buscar lugar, como de tiempo, como de
coste; pues bien, en el caso del concierto de ayer ningún problema. Alrededor
del Palacio de Deportes de la Rioja hay cantidad de espacio para aparcar y
completamente gratuito. Con decir que aparqué a escasos quince metros frente a
la puerta de entrada…
3.-
Las instalaciones:
Uno, en más de cuarenta años de conciertos, ha visto de todo en lo
referente a las instalaciones en las que se celebran los conciertos, desde
campas al aire libre, pasando por polideportivos, velódromos, campos de fútbol, patios de escuelas,
discotecas,… y hasta en plazas de toros, pero he de comentar que el de ayer, el
Palacio de los Deportes de la Rioja, es
quizás el que más me ha gustado.
Una disposición singular de las gradas, asientos relativamente
cómodos, un aspecto de limpieza y modernidad, una buena sonoridad (muy
importante para esta clase de eventos), una localización con buenos accesos…
Resumiendo, un lugar que más de una ciudad quisiera para cualquier tipo de actividades,
sean deportivas, musicales o culturales. ¡Chapeau!
30 abr 2017
ATENTADOS (in)CULTURALES
Ya he
comentado en alguna otra ocasión como hay comportamientos humanos que hacen que
me altere y me saquen de quicio (ver por ejemplo: contaminación del paisaje).
De
verdad que no entiendo cómo puede haber individuos a los que les de igual donde
dejar su impronta, bien sea por medio de sprays, rotuladores o lo que se les
tercie pero que pinte, con tal de poner su firma o su huella. Y más si esto lo
realizan sobre monumentos y bienes culturales de toda la Humanidad.
Creo
que deben que tener un serio problema mental de afirmación de identidad, que
les impulsa a autoidentificarse, aunque en realidad no haya nadie que los
reconozca, pero en fin… El resultado final es que nos podemos encontrar con
pseudo firmas, pintadas, frases y grafismos que sólo tienen sentido para el que las ha
realizado, aunque, eso sí, nos hayan fastidiado a los demás con su realización
(aquí en Zarautz tenemos algún ejemplo vívido de ello (ver foto inferior).
O sea
que esta semana, cuando he visto un artículo en el que se comentaba la
expulsión de cuatro turistas de Cusco (Perú) por realizar graffitis en un muro
del centro histórico de la localidad, la sonrisa me ha aflorado a la cara y he
pensado: “¡A ver si cunde el ejemplo!”.
La
verdad es que estos turistas han tenido suerte porque la jueza ha interpretado
que las pintadas no habían afectado gravemente al patrimonio cultural, aunque
produjeron un impacto visual, por lo que les condenó a limpiar lo que habían
ensuciado antes de ser expulsados del país y con la prohibición de entrada al
mismo durante quince años.
Cusco (Perú) Pintada y limpieza de la misma por los infractores por orden de la jueza.
Y digo
suerte porque, en Perú, se puede sancionar hasta con ocho años de cárcel a
quien atente o dañe el patrimonio cultural o histórico del país. Es decir que
si hubiesen llegado a realizar sus graffitis en las murallas incas de Cusco, y
no en una pared del centro -como es el caso-, es posible que estos turistas
hubiesen acabado en prisión.
Seguro que aquí no pasaría lo mismo y los infractores se irían de rositas.
Claro ejemplo de problema mental de autoafirmación del autor de la pintada.
22 abr 2017
PAREIDOLIAS
¿Quién mirando a las nubes
no ha visto figuras reconocibles más de una vez?
Animales, personas, cosas…
(sugiero mirar las fotos que abren la entrada a esta entrada al blog a modo de
ejercicio visual) imágenes que nuestros ojos no ven, pero que nuestra mente
interpreta. Se trata de pareidolias.
Es inútil intentar buscar
el significado de pareidolia en el
diccionario de la R.A.E., ya que ésta no recoge el término; sin embargo hay
otra enciclopedia que, aún no siendo oficial, si que lo define, la Wikipedia:
La pareidolia (derivada etimológicamente del griego eidolon (εἴδωλον): ‘figura’ o ‘imagen’ y el prefijo para (παρά): ‘junto a’ o ‘adjunta’) es un fenómeno psicológico donde un estímulo vago y aleatorio (habitualmente una imagen) es percibido erróneamente como una forma reconocible. (https://es.wikipedia.org/wiki/Pareidolia).
Las pareidolias son un efecto muy común que nos suceden a todos, pero
que muchas veces se utilizan de manera interesada para dirigir nuestra atención
hacia algo en concreto y con un propósito determinado. Así, hay grupos de
personas que dentro de ámbitos, llamémoslos “pseudo investigadores” intentan
hacernos ver y creer, por ejemplo, la existencia de la vida o sus restos en
Marte, basándose en fotografías de la Nasa a las que aplican sus peculiares pareidolias interpretativas.
Pero quizás una de las pareidolias más simpáticas con las que
me he encontrado ha sido con el caso de una planta (peregrinus senecio) que se ha puesto de moda en Japón porque sus
hojas parecen delfines saltando.
15 abr 2017
HISTORIAS DE LA P*** MILI (4) El piso patera
Últimamente
se está hablando mucho de los pisos de alquiler, que si cada vez están más
caros, que si los pisos turísticos, que si es difícil encontrarlos en según que
zonas…, todo esto me ha hecho recordar que yo también, durante la mili, fui
usuario de un piso de alquiler en Madrid. Bueno, yo sólo no, ya que se
trataba de un piso en el que participábamos varios de los soldados que
pertenecíamos a la Agrupación de Infantería de Marina de Arturo Soria, y al que
se accedía a medida que se iban licenciando los más antiguos ya que tenía
“numerus clausus” para no colapsarlo.
El piso se encontraba en el
barrio/distrito de Tetuán, cerca de la plaza de Castilla, en una calle cuyo
nombre no recuerdo exactamente (cosas de la edad y del paso del tiempo) pero
que podría ser la calle del Limonero o la calle Sófora (he navegado con el
Street View de Google Maps, y yo diría que es alguna de ellas). Se trataba de
un primer piso sin amueblar con un baño, cocina y un par de habitaciones en las
que teníamos unos colchones en el suelo y una cama grande, que a saber de donde
había salido.
El piso en realidad y como es lógico no
lo usábamos para vivir, aunque en ocasiones si que hacíamos comidas o cenas en
él y a veces también dormíamos si se prestaba la ocasión y no teníamos que volver al cuartel, sino que básicamente tenía
dos funciones importantes:
1.- Servía de almacén para nuestras “ropas
de paisano”, ya que a ninguno nos gustaba andar de uniforme por la ciudad, además
con el cante que daba el nuestro de infantes de marina, y
2.- Era
nuestro “domicilio oficial” en
Madrid. Teníamos que estar empadronados en la capital para poder acceder al
“franco de ría”, que era un permiso de fin de semana –de sábado a lunes por la
mañana- que únicamente se concedía a los residentes en la localidad; o sea que
durante una temporada, alrededor de un año o así, el menda fue madrileño.
Así que
nuestro piso patera era la base de operaciones para nuestras escapadas
del ámbito militar del cuartel y un refugio para salvaguardar nuestras identidades
civiles.
8 abr 2017
2 abr 2017
BALANCE INVIERNO 2017
En 2017 comenzamos con el balance más fresco, el de invierno.
LIBROS
“Ahora intenta dormir”, de Emilio Bueso.
“Antirresurrección”, de Juan Ramón Biedma.
“Bloodchild”, de Octavia E. Butler.
“Dark Water”, de Koji Suzuki.
“El martillo de Dios”, de Arthur C. Clarke.
“El salto del caballo”, de Ricardo Alía.
“El vuelo de la serpiente”, de Ricardo Alía.
“La niña perdida”, de Ramón Somoza.
“La pareja de al lado”, de Shari Lapena.
“La desagradable profesión de Jonathan Hoag”, de Robert A. Heinlein.
“Lobisón”, de Ginés Sánchez.
“Titán”, de Ben Bova.
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SERIES
“Aftermath”
“American Horror Story” T6 “Atrapados -Trapped” “Blindspot” T3
“Bron” T3
“Elementary” T5
“Guilt”
“Lucifer” T2
“Primeval New World” “Pulsaciones”
“The blacklist” T4
“Timeless”
“Van Helsing”
“Westworld”
“The Walking Dead” T7
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PELÍCULAS
“Al filo del mañana”
“Animales fantásticos”
“Ben-Hur”
“Cuerpo de élite”
“Doctor Strange”
“El guardián invisible”
“Kiki, el amor se hace”
“La gran muralla”
“La chica del tren”
“La llegada”
“Miss Peregrine”
“Pasándolo de coña”
“Passengers “Prometheus” ” “Que Dios nos perdone” “Residen Evil: El capítulo final” “Rogue One” “Sadako vs Kayako” “Sombras tenebrosas” “Spectral” “Sully” “Under the shadow” “Viral” |
25 mar 2017
VS - VUELTAS DE TUERCA (PASADAS DE ROSCA)
Cuando hay
algo que resulta y tiene éxito, siempre hay quien, a posteriori, intenta sacar
provecho de ello, aunque tenga que realizar combinaciones cuasi imposibles por el camino.
En el
campo del cine esto es algo muy corriente; nuevas versiones de películas exitosas,
remakes y, sobre todo, los “VS",
los versus, los “contra", donde se oponen y/o se
mezclan personajes carismáticos de películas
que han tenido relevancia y gran eco mediático.
Así
surgieron películas en las que, por ejemplo dentro del ámbito del cine de
terror, se mezclaban Drácula con Frankenstein, el hombre lobo, o la momia.
Pero
este campo no es algo exclusivo del cine occidental, en el cine oriental, que
también cuenta con sus monstruos e iconos terroríficos propios, sucede algo
semejante.
A modo
de ejemplo tengo que comentar la última película que he visto de este aire, “Sadako
vs Kayako”, en la que se entremezclan dos de los grandes éxitos del
cine de terror oriental de los últimos tiempos que han trascendido al público
mundial:
“The Ring” y “The Grudge – El Grito”.
“The Ring” y “The Grudge – El Grito”.
El
resultado es penoso, sobre todo a nivel interpretativo; con lo buenas que son
las películas originales este híbrido es de vergüenza ajena.
En
palabras de un tío mío: “Como el vino
aguado, mezclar agua con vino y hacer de
dos cosas buenas por separado, el agua y
el vino, una mala”. ¡Pues eso!
Consejo:
Evitar su visión de todas la maneras.
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